Un cibermundo contaminante

febrero 26, 2009 at 3:04 pm Deja un comentario

Internet y todas sus ofertas de traspasar los kilómetros terrestres con solo un clic crean una ilusión de otro espacio, distinto del mundo real, como si esa nebulosa numérica no surgiera de una sociedad que le transporta sus injusticias, alegrías y dolores.

Entre las penas sociales, aunque muchos no lo consideren así, cuentan las ambientales.

Una reciente investigación realizada en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, demostró que un acto tan sencillo como buscar en Internet implica gastos de energía, que a la larga, contaminan.

Alex Wissner-Gross, doctor en Física del mencionado centro de estudios, analizó el gasto energético de los sitios Web más importantes del mundo y asegura que aquellas que emiten vídeos generan 0.02 gramos de dióxido de carbono (CO2) por cada segundo de proyección.

Este gas figura entre los causantes del efecto invernadero. De acuerdo con los cálculos del especialista, observar un vídeo de 12 minutos, colgado en Internet, contaminaría lo mismo que hervir una tetera de agua para preparar una taza de café.

Las emisiones surgen exactamente de la cantidad de electricidad consumida por las computadoras de los usuarios, los servidores y bases de datos, que soportan las diferentes web y servicios en línea.

“Estos servidores, clientes y redes necesitan electricidad para funcionar y, puesto que ésta es generada principalmente mediante la combustión de combustibles fósiles como carbón, petróleo o gas, se está contribuyendo al cambio climático”, abundó Wissner-Gross.

A la hora de emprender su estudio, el científico de Harvard se sintió motivado por la insistencia de especialistas en medio ambiente, sobre el impacto nocivo al entorno de las tecnologías de la información.

Wissner-Gross se concentró en el gasto de energía provocado por una de las facilidades de Internet más acudidas, pero otros problemas como la basura informática se unen para elevar la alta carga contaminante de las nuevas tecnologías.

Las afectaciones medioambientales más denunciadas son los grandes vertederos de ordenadores, que aumentan por el rápido reemplazo de estos equipos.

El mercado saca con demasiada celeridad teléfonos celulares con más funciones y computadoras más rápidas. Por cierto, las cámaras digitales del 2006 en sociedades de alto consumo como la estadounidense o la europea al año siguiente constituyen piezas museables.

Por tanto, los desechos se acumulan en el primer mundo y los vertederos ilegales en países en desarrollo crecen.

NO TAN CALVO

El diario inglés The Times fue el primero en divulgar la investigación de Wissner-Gross. Pero, en la noticia implicaba al buscador Google y lo describía como el mayor contaminante, por sus enormes bases de datos.

En muchas de las páginas donde salió esta información, los cibernautas respondieron airados, muchos de forma agresiva, con frases como “ahora ni se puede buscar en Google”.

La compañía Google rebatió semejantes índices de consumo, de 7 gramos de CO2 por cada búsqueda, y Urs Hölzle, vicepresidente senior de Operaciones, remarcó que su empresa “toma muy en serio” el gasto energético de sus bancos de datos para sus estrategias de desarrollo.

Wissner-Gross apoyó al buscador: “Nuestro trabajo no tiene nada que ver con Google. Nuestra atención se centró exclusivamente en la Red en general, y se descubrió que se produce alrededor de 0.02 gramos de CO2 por segundo en cada visita a un sitio web”.

Más que exageraciones, el estudio del doctor Wissner-Gross clama por racionalidad en el uso de Internet.

Las nuevas tecnologías también han contribuido a disminuir las emisiones: las videoconferencias, el correo electrónico y otras posibilidades “digitales” permiten que se ahorre en transporte, ya que el servicio postal se realiza en aviones, fuertes derrochadores de energía.

El aparente poco consumo eléctrico de los equipos digitales también puede alcanzar altas cifras. Las conexiones a la Red de redes y la utilización de computadoras exigen alejar el derroche, en beneficio del medio ambiente.

Fuente: http://www.prensalatina.com.mx

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