La obesidad y el deseo sexual

febrero 6, 2009 at 3:05 pm Deja un comentario

Hoy en día, cuando la obesidad se considera prácticamente una enfermedad que ataca tanto a jóvenes como adultos, quienes están en una etapa de su vida donde la sexualidad es activa, el tema de la obesidad y su efecto directo sobre el sexo se ha convertido en algo común e importante de abordar.

Si bien algunas personas con sobrepeso dicen no tener problema alguno para vivir su sexualidad, la obesidad representa una doble crisis en cuanto a sexo se trata: salud y estética.
Ambos puntos, interfieren en la sexualidad de la persona, pues de una forma u otra pueden verse impedidos o inhibidos de tener sexo con la satisfacción anhelada.

Por ello, es que en casos de sexo y obesidades generan dos consecuencias:

• La baja autoestima y la desvalorización de si mismas que generalmente tienen estas personas, no colaboran para que el sexo sea lo que suele llamarse espectacular.
• Los desajustes metabólicos, como colesterol alto, triglicéridos altos, diabetes, entre otros, conllevan a impotencia sexual, otro mal ejemplo de cuando se unen sexo y obesidad.
La obesidad disminuye la libido y contribuye a sufrir de deseo sexual inhibido.
Más allá de lo que la imagen física pueda expresar, los complejos o inseguridades, los factores químicos que interrumpen el sexo son los más importantes de considerar.

La química de la falta de deseo
No es sólo una cuestión de imagen: más allá de que la persona obesa sienta vergüenza de mostrar su cuerpo, tenga complejos o esté insegura; hay factores químicos que influyen en el deseo. La grasa entorpece la circulación sanguínea y produce problemas hormonales como la baja producción de testosterona, responsable de encender la chispa sexual en hombres y mujeres.

Martin Binks, psicólogo clínico y director del Diet and Fitness Center del Centro Médico de la Universidad de Duke (Duke Diet & Fitness Center), explica que si bien existe un patrón cultural que ensalza la delgadez en exceso y que ejerce una influencia no del todo positiva en algunos individuos; la obesidad baja significativamente el rendimiento y la calidad de vida entre las sábanas.
Una investigación llevada a cabo por Binks y un equipo médico de la Universidad de Duke demuestra que las personas obesas son 25 veces más propensas a reportar problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal.
“Nuestro estudio demuestra que hay una diferencia considerable entre la calidad de vida sexual que llevan las personas que tienen peso normal y las que están muy excedidas de peso”, explica Binks. “Como la obesidad es una afección que crece a pasos agigantados, hay cada vez más gente que tiene problemas en la cama”.

Las hormonas que todo lo controlan
El exceso de grasa, afirman los especialistas, afecta en la producción de hormonas responsables de despertar ese instinto sexual que ha asegurado la supervivencia de la raza humana. “La testosterona es la responsable del desempeño sexual tanto masculino como femenino”, dice el doctor en medicina Fred Pescatore.

Una hormona llamada DHEA, explica Pescatore, es la encargada de controlar el estrógeno y la testosterona: si una persona tiene un sobrepeso considerable, su DEHA hará más estrógeno y menos testosterona. En otras palabras, la grasa hará que tenga menos hormonas de las que producen deseo y más de las que traen aparejada una falta absoluta de ganas de entrar en contacto corporal con otras personas.

“El sobrepeso impacta sobre la libido por una cuestión hormonal, pero también por otros factores”, opina Debbie Mandel, especialista en nutrición, preparación física y control de estrés. Además de los bajos niveles de testosterona, dice Mandel, la persona obesa suele tener altos niveles de estrés, uno de los principales inhibidores del deseo.
Como si esto fuera poco, explica Mandel, un cuerpo obeso suele tener sus vasos sanguíneos bloqueados por el colesterol, lo que dificulta la irrigación hacia el pene y hacia el clítoris. Los hombres que sufren repetidos episodios de impotencia o las mujeres que no reciben estímulo en su zona pélvica terminan rechazando la idea de una relación sexual y sufriendo de una apatía absoluta, que se convierte en un círculo vicioso.

|| Fuente: Alimentaiconsana
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